jueves, 13 de septiembre de 2007

Soñar despiert@..


Quiero disfrutar de un buen momento, mientras escribo y me dejo llevar….

Me siento transitando… será por el inminente cambio de estación. Es como que el verano pasa inevitablemente, lo quiera o no, se transforma en otra cosa. Tengo la tentación de querer retener los días soleados. Pero se que no está en mi mano. Y esta inevitabilidad me pone melancólica y pensativa.

Curiosamente, me descubro a mi misma mirando hacia delante como si lo que me esperase fuera tarea..

Reconozco que aunque siento cierto pesar, no es una tarea que me desagrada. No, es una tarea emocionante. Es cierta pereza a que comience ya, cierta pereza hacia la concentración que requiere… y entonces es cuando noto la sensación de “in pass”. Aún no estoy allí, que bien, aunque los días no son tan soleados, y es entonces cuando me siento transitando, ni aquí ni allí, pero yendo inevitablemente hacía allí…

Reconozco que siento cierto placer con esto. Es como si, por instantes, el mundo se detuviera. Y esto, si me dejo llevar, me traslada de perspectiva. Sí. De pronto no estoy en las cosas, las cosas están en si mismas. Me sitúa en un lugar desde donde puedo ver, sin nitidez, como borroso, la historia de mi tiempo hacia atrás, y también mi tiempo hacia adelante. Lo que pasó, lo que pasará, como desde lejos, y además desde arriba.

Noto una sensación como de desapego temporal respecto a todo aquello en lo que me hallo implicada y ...de pronto me pregunto... “...si nada de esto importara, yo, ¿Qué querría?”...

Y me gusta mucho esto, porque de pronto todos los ingredientes que rodean mi trama personal se mueven libremente. Encuentro lo que me gustaría, como me gustaría vivir. Y desde luego me siento ensoñando...


Y como se que ensueño y no puedo evitar ser como soy y hacer lo que hago, lo que encuentro en el ensueño me hace valorar de pronto el tiempo que la situación de tránsito me proporciona.

El ensueño, la libre combinación de los ingredientes de mi trama vital, me hacen comparar lo que quiero o querría con que tengo, con lo que vivo, con lo que hago.



Noto que ya tengo algunas cosas. Algunas sensaciones del ensueño se corresponden con las que suelo sentir de forma cotidiana. Inesperadamente tengo más de lo que pensaba.

Y desde esta perspectiva noto claramente lo que no encaja, lo que no quiero o querría y noto, que podría estar tomando decisiones erróneas. También noto retos, lo que es importante que cambie, que sea diferente. Veo que algunas cosas podría pensármelas mejor, que podría obtener más de lo que quiero, si pongo atención…

Creo que todo esto es parte de construir dirección y crear disposición, antes de involucrarme directamente en lo que vendrá.


Lo interesante para mi está siendo notar que las etapas de tránsito, que a veces también parecen de no movimiento, de estancamiento, son interesentes para algo tan vital como ensoñar, curiosear, reflexionar y hallar asuntos interesantes relacionados con la posibilidad de crear algo mejor, generando además disposición de recursos respecto a las etapas por venir.

Vienen a mi mente situaciones de ensueño de la vida cotidiana. Por ejemplo, cuando realizamos tránsitos en tiempo real: en los recorridos cotidianos, como ir al trabajo, volver a casa. En el autobús, el tren, conduciendo, …. , mientras vas de un lugar a otro y el recorrido te resulta familiar… la mente se va… y estás en otra parte. Cuando llegas al lugar ni siquiera recuerdas el recorrido… y a veces tampoco donde estabas.

También acuden a mi mente algunos ejemplos de personas que, sin saberlo, ensueñan lo peor para ellas mismas. Mucho del miedo latente y a veces visceral e incompresible se genera a través de ensueños inconscientes, la mayoría de las veces basados en experiencias del pasado poco agradables, en muchas ocasiones mal interpretadas y que provocan un exceso de alerta en cuanto a las posibilidades futuras.

Ensoñar es hacer conscientes tus sueños. Es una actividad útil cuando sabes que estás soñando y cuando buscas en ello asuntos relacionados con lo que, independientemente de tu situación actual, serían tus deseos más profundos.

Entre otras cosas te ayuda a conocerte un poco más, notando, con curiosidad el libre circular de tu sentir más innato.

Y, de todas formas, al flirtear con las posibilidades futuras, algo que de vez en cuando me gusta hacer, es imaginar que no soy yo quien va hacia el futuro, sino que el futuro se mueve hacia mi. Esto me hace notar que hay mucho que puede pasar que no está en mi mano, como la inevitable llegada del Otoño. Y que al igual que el Otoño, eso, que es inevitable, pero no necesariamente malo, sino incluso, a veces todo lo contrario, hará algo conmigo. Así que no todo depende de mi.



Por el momento, Enric y yo, no hemos podido resistir la tentación de alargar el verano, y, con pinceladas de otoño, y sobre todo con la intención de, por un instante más largo, detener el mundo, nos vamos unos días a las playas de los Caños de Meca.

Volveremos recargados, renovados… y con la mejor disposición para continuar con nuestro proyecto a partir del 25 de Septiembre...


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miércoles, 5 de septiembre de 2007

CONSTRUIR RELACIONES


El diseño de este curso comenzó en los años 90, cuando a través del Rebirthing accedí a la posibilidad del estudio y por lo tanto la posibilidad de mejora en el mundo de las relaciones. Desde ese tiempo ha sido “mi curso en construcción”, siendo que he tardado tiempo en descubrir algunas claves y en reunir los ingredientes de forma coherente y además efectiva.

Una de las mayores dificultades con las que contaba era el encuentro continuo y a veces de naturaleza inesperada con emociones muchas veces incontrolables, otras dolorosas o cuando menos no asumibles.

El mundo de las relaciones es también el mundo de las emociones encontradas, de lo mejor y de lo peor a la vez, donde el amor y el odio tienden a convivir, donde a veces sin querer y otras queriendo se generan luchas de poder, la aceptación o el rechazo, manipulación o influencia… y casi siempre está en juego algo así como la dignidad humana

A veces he tenido la sensación que entrar ahí era como entrar en lugar prohibido, en terreno pantanoso. Muchas veces las emociones me han desbordado y he tenido la sensación de que me volvían loca, e incluso he cometido alguna locura.

Estaba teniendo bastantes dificultades para colocar este tema en un contexto de formación y poder, sin eludir, hacer algo efectivo con la inevitable emergencia de emociones confusas y a veces encontradas.

Curiosamente, en el momento en que acepté como parte de mi, mi habilidad matemática y la posibilidad de aplicarla en los asuntos que me inquietan, las cosas comenzaron a cambiar. Además han sido de gran ayuda la aportación en modelos de índole matemática que la metodología DBM® (creador John McWhriter – www.sensorysystems.co.uk), me ha proporcionado.

De esta manera he podido establece una perspectiva segura desde donde acceder a la naturaleza de la emoción.

Durante el tiempo de diseño había propuesto algunas pruebas pilotos del curso en diferentes formatos, entendiendo con cada práctica que el formato más óptimo era el residencial.



Así que siento que, con esta experiencia de 6 días en la Cartuja, el curso, por fin, ha visto la luz.

Durante el curso hemos convivido y compartido una actividad común: aprender sobre nosotros mismos en relación con otros. Así que aprendíamos y compartíamos y al hacerlo estábamos experimentando maneras de relacionarnos, de interactuar.



Mientras que el contexto de aprendizaje estaba estructurado y tenía su aspecto disciplinario y de esfuerzo personal, el resto del tiempo consistía en ir haciendo algo juntos ¿comemos, cenamos, nos bañamos, paseamos, charlamos, bailamos, nos sentimos…?

Aún habiendo estado atenta a la efectividad del aprendizaje que estaba proponiendo, lo que más me ha hecho saber que todo iba bien han sido las sensaciones que he recibido del grupo cuando interactuábamos entre nosotros.

Personalmente, lo que más me apetece al final del día, cuando se que la tarea ha sido realizada y me siento satisfecha, es sobre todo, disfrutar, reir, sentir…. Y curiosamente esto es lo que, fuera de horarios de aprendizaje, hicimos bastante.

Comprender la naturaleza de las emociones menos agradables es comprender también el absurdo de algunas estructuras relaciones que las sostienen.

Cuando las descubres inevitablemente tiendes a crear algo mejor, algo más propio de tu naturaleza. De esta manera puedes seguir emocionándote, pero más bien con lo que te gusta, con lo que te hace feliz.



Ha sido muy emocionante convivir con vosotros, …en los que aún pienso, y …a los que aún siento.

Es difícil para mi escribir sobre una experiencia que ha tenido tantas connotaciones. Aún así…. lo intento..


"Momentos captados por Ana"
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