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martes, 13 de junio de 2017

Creatividad...el gran recurso personal


De todos los recursos que como seres humanos disponemos para expresar lo mejor de nosotr@s mism@s, para potenciarnos, desarrollarnos, destruirnos, …pienso que la Creatividad es el recurso más potente del cual disponemos. Es nuestra capacidad única de mover objetos, de transformar, de dar lugar a nuevas realidades, nuevos acontecimientos, nuevo desarrollo……

Desde que comenzó de forma consciente y decidida mi vocación por las personas, hubo varias cosas que me parecieron fundamentales:
  • El anhelo y el deseo de mejora y desarrollo personal
  • La disposición hacia el cambio
  • Y las grandes dosis de “frescura mental”, necesarias para generar nuevas combinaciones de los elementos propios: nuevas actitudes, nuevos recursos, nuevas ideas, nueva motivación…

El en el año 2000 y tras un proceso de años de formación e investigación diseñé el curso  Creatividad y Barro, que actualmente lo considero como una  formación única y efectiva que se centra en explorar y potenciar el Proceso Creativo Personal para poder aplicarlo tanto a nivel personal como profesional. Y, tal vez por su unicidad, es también de esas experiencias cuyo valor es difícil de comunicar.

Curioseando con lo que pasa al respecto a la Creatividad como recurso personal, pienso que rara vez las personas se hacen responsables de la importancia en sus vidas de la creatividad y tal vez piensen que esta área no está en sus manos, que las cosas son como son, y pocas veces se acude, o se piensa que es posible acudir, a la revisión del proceso creativo personal.

Algunas personas se saben creativas y piensan que es suficiente.

Otras consideran que la creatividad no va con ellas, así que no hay nada que revisar.

Lo cierto es que la conexión personal, de forma consciente, con el Potencial Creativo Personal es una de las mejores experiencias que las personas pueden tener consigo mismas.

A la vez esta conexión facilita una reorganización personal coherente y potenciadora en relación con un entorno cambiante, difícil, incierto... El acceso a la posibilidad de afinar, educar, potenciar la respuesta creativa al entorno, es hoy un valor difícil de definir y/o enmarcar como valor económico...


Nuestra propuesta global formativa y desde luego transformativa, que caracteriza a nuestra marca de metodología y diseño de formación CoachinGPersonal®, comenzó por el curso de Creatividad y Barro, que es el original y el primero de los diseños de esta marca.

Desde la creación de este curso hemos podido diseñar formación de alta calidad que se dirige a áreas específicas de entrenamiento, en la mejora de los recursos de los humanos.

Son diseños complejos y especializados que logran que las personas puedan amplificar la conciencia acerca de si mismas y sus intereses, que puedan comprender y obtener herramientas propias de la naturaleza humana, y que puedan generar tremenda efectividad en cambios de desempeño y acción.

El progreso es propio de quien se empeña en progresar. La práctica da lugar a la eficiencia y esta a la elegancia.

Hace más de 17 años para mí la Creatividad era una intuición. Hoy la Creatividad es mi mayor apuesta, para abordar con decisión cambios que parecen no tener una dirección clara, que requieren y ofrecen la posibilidad de reinventar un futuro por construir.

De nuevo y como siempre a lo largo de la historia tenemos la oportunidad de decidir que pasará.

No solo es preciso de la Creatividad para que suceda, que seguro que queriendo o no sucederá, sino que, opino que es preciso que enfoquemos el potencial creativo hacia la construcción de visión y dirección, cuando menos sana o saneada, suficientemente inteligente para no dañar, para beneficiar…

Y vuelve a ser, o tal vez sea por primera vez una oportunidad de asumir la responsabilidad…

¿Cómo quiero construir hacia adelante?, ¿Únicamente para mi interés?,..

¿Podría sumar, añadir el interés de otros?, ¿Qué tal para el interés de todos?.....


Curso de Verano de Coaching Personal Aplicado

 Creatividad y Barro

del 24 al 31 de Julio de 2017


En el Hotel Hacienda la Herriza de Gaucín
Serranía de Ronda Málaga



martes, 18 de octubre de 2016

Aprendizaje, Diversión, Acción


John Whitmore, uno de los principales impulsores del coaching en todo el mundo, propone en su libro “Coaching” la combinación de tres elementos - Rendimiento, Aprendizaje y Placer - como los ingredientes necesariamente presentes en procesos de alto rendimiento.

“El rendimiento, el aprendizaje y el placer están irremediablemente interrelacionados”

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Inicialmente si pienso en realizar mis tareas disfrutando, con placer, divirtiéndome y además soy consciente de que aprendo, me desarrollo y obtengo algo nuevo, siento que esto es un ejemplo de cómo a mí me gustaría vivir.

Aunque decirlo no es hacerlo, si que proporciona una buena dirección como para explorarlo, comprobarlo y tal vez aplicarlo.

Lo primero es identificar en la experiencia personal si esto es así.

Todos hemos tenido experiencias de alto rendimiento, o al menos muy satisfactorias,  ya sea en el deporte, en la profesión, en el área de los hobbies, las relaciones humanas, etc.

Si elijes una de esas experiencias, recuperándola y pensando en ella podrías preguntarte:

¿Qué es lo que hace que esa experiencia sea satisfactoria y/o de alto rendimiento?


¿Cómo se relacionan estos tres elementos?
¿Qué es clave para que estos ingredientes estén presentes y se combinen?

La pregunta ahora es si es posible, para experiencias en el futuro, elegir  esta forma de hacer. Es decir, añadir a la acción una forma de pasarlo bien mientras lo hago y además, activamente saber que estoy aprendiendo.

Esto sería actuar sobre la predisposición hacia la acción.

Para comprobar si esto es posible sugiero elegir alguna acción del futuro, tal vez  inquietante y añadir los elementos claves que tal vez podrían aportar diversión y aprendizaje.

De esta manera estaría decidiendo no solamente las acciones a realizar sino también el cómo realizarlas, actuando sobre la actitud y además, enriqueciéndome de ellas en términos de aprendizaje.

Pensando en todo esto he diseñado el taller de Coaching personal “Aprendizaje, diversión, acción”, para proponerte, para ti mism@ y en relación con otras personas, una  indagación emocionante en este aspecto, obteniendo algunos elementos claves que puedan aportar calidad de vida en aquello en lo que te involucras en la acción.

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Cursos relacionados:

miércoles, 12 de octubre de 2016

¿Para qué es interesante aprender coaching?


Responder a un “para qué” es hallar la fuerza de motivación propia y necesaria que hace que algo tenga sentido y merezca la pena hacerse.

Aquello que decides y te esfuerzas en aprender tendría que aportarte también utilidad, avance  y progreso en tus inquietudes vitales, que son de tu interés. 

El Coaching es una nueva metodología de apoyo al desarrollo de las personas, que en la actualidad emerge con fuerza, proponiendo nuevos paradigmas y modelos de interrelación humana, y que, cualquier persona que lo desee y se lo proponga, puede aprender.

Formando en Coaching Personal desde al año 2.003, y basada en el feedback que recibo de muchas personas que han participado en mis propuestas de formación[ver algunos testimonios de alumn@s], los aspectos principales donde aprender Coaching incide son:
  • Si estas implicad@ en liderar equipos, motivar a personas, y en definitiva participar en entornos donde es importante obtener buen ambiente, rendimiento, y/o el desarrollo de proyectos en común. Ya sea en el ámbito personal o profesional el coaching aporta recursos eficientes e innovadores de comunicación y liderazgo.
  • Si quieres mejorar contigo mism@, superar retos de comunicación, mejorar la gestión de las emociones, comprenderte a ti mism@, saber lo que quieres, aprender a organizarte, tomar decisiones seguras, etc. y en definitiva adquirir recursos de autogestión personal.
  • Si trabajas con personas - en su educación, formación, desarrollo, ayuda, etc. - y quieres obtener un nuevo método de apoyo, orientado a construir futuro, enseñando a las personas a pensar por sí mismas, activando su potencial y confiando en sus recursos creativos. 
  • Si estás interesad@ en la exploración de la naturaleza humana y el proceso de aprender en sí te genera emoción por lo nuevo y la posibilidad del descubrimiento. 

Estas son algunas pistas sobre lo que el Coaching es, pretende y provoca.

Para saber si el Coaching es algo que podría ser interesante aprender, es importante reflexionar y hallar cuáles son tus inquietudes actuales, y de acuerdo con ellas, tal vez explorar o intuir que es lo que una metodología como el Coaching te podría aportar.

Cursos relacionados:
- Curso Los Pilares del Coaching
- Curso Superior en Coaching Personal

miércoles, 7 de marzo de 2012

Responder Creativamente




¿Responder o no responder?, con permiso de Shakespeare, esa no es la cuestión.

Aunque a veces no seamos conscientes de ello, la no respuesta también es una forma de respuesta, pero ¿puede ser la creatividad la base de nuestras respuestas?



Responder creativamente implica también la posibilidad de responder no creativamente. Entiendo como respuesta “no creativa” la precocinada, la que es siempre la misma, que se repite una y otra vez, ante determinado tipo estímulo externo o interno. Estas respuestas nos hacen tan previsible la conducta de las personas que con frecuencia pensamos que conocemos al otro cuando podemos predecir como responderá.

Son hábitos de respuesta automatizados, por ejemplo,...

“Se que si le digo esto.. se enfadará”
“Es mejor decírselo en un buen tono, sino se lo tomará a mal”
“Cuando algo no le sale bien se cabrea muchísimo”


El primer paso para introducir la creatividad en nuestras respuestas sería pararse a notar la cantidad y la cualidad de respuestas automatizadas de las que cada cuál dispone y expone. Tal vez notemos que algunas de ellas no son las más útiles, las más interesantes, o que incluso nos crean problemas o estancamiento. Ejemplos de estas respuestas no creativas son las justificaciones, quejas, culpas, …. que a menudo demuestran ser claramente molestas e incluso inefectivas para quien las emite y a menudo también para quien las recibe.


Es cierto que el mundo cambia deprisa y que actualmente muchas expectativas y proyectos de futuro han sido truncados. Son tiempos de inestabilidad y velocidad de cambio. Ante esto Lo que está en la mano de cada cuál es precisamente la respuesta que le damos. Posiblemente la mayoría de nuestros hábitos de respuestas los hayamos aprendido y diseñado en tiempos vitales distintos, con necesidades diferentes de las actuales.




Al añadir la cualidad creativa al hecho de responder estoy queriendo proponer la opción de activar en la respuesta la posibilidad de la novedad, de la diferencia, de la adaptación. La cualidad de lo creativo es innata en el ser humano pero a menudo requiere de ser re-interpretada y tal vez activada.

Activar la cualidad creativa pasa, por ejemplo, por hacerse a uno mismo preguntas sencillas del tipo ¿Qué otra cosa podría hacer? ¿Qué otra respuesta sería posible? ¿De qué otras posibilidades dispongo?...

Las respuestas creativas a estas preguntas han permitido los grandes desarrollos de la historia y evolución de la humanidad, generalmente como respuesta al cambio y a problemas que iban surgiendo.

La activación de la respuesta creativa, atendiendo al entorno, produce avances en los procesos y acciones de progreso, al tiempo que favorece la evolución personal, profesional y humana.


lunes, 3 de octubre de 2011

Master 2011 - Concluyendo los módulos presenciales

Formando Coaches

El pasado fin de semana concluyo el 4º y último módulo presencial de la 3ª promoción del Master en Coaching Personal – MCP 3/11

Esto implica un nuevo grupo de personas con las competencias necesarias para practicar y aplicar Coaching en sus entornos, de forma personal y/o profesional.

En cada promoción del MCP es para mi un reto lograr, no únicamente la comprensión teórica de lo que el Coaching es y significa, sino también el sentimiento y la transformación necesaria en el/la aspirante a Coach para practicar el Coaching de forma natural, integrada, efectiva...

Especializado en Coaching Personal, este MCP propone, explora y se enfoca en el conocimiento de la naturaleza humana, construyendo “pasarelas” de comprensión, que conectan procesos de desempeño con el apasionante mundo de lo subjetivo, como raíz y causa, desde donde nace la propia acción, la respuesta al mundo.

El módulo 4 del MCP tiene de especial que invita a reflexionar acerca de lo que significa hoy desempeñar Coaching en el mundo, más allá de los intereses personales...., considerando el Coaching como metodología de reflexión y aprendizaje, útil para apoyar cambios de paradigmas, haciendo resaltar lo importante que es, ahora, atender no únicamente al progreso tecnológico, sino también al progreso humano.

Adquiere para el/la Alumn@ relevancia la importancia de tomar una decisión de influencia activa, en una dirección decididamente constructiva.

Destaca también, por contraste, la falta de comprensión de la naturaleza del Coaching para quienes quieren aprovecharse únicamente de su potencial actual como fuente de economía emergente, corriendo el riesgo, mediante una práctica del Coaching no seria, ni profesional y tampoco ética y respetuosa, de generar el desprestigio del Coaching como profesión.

A través de esta formación surgen una nueva generación de Coaches con diferentes e importantes áreas de aplicación del Coaching en el mundo como... la educación, la empresa, el deporte, la política, la calidad de vida ....

Desde mi, como formadora, la palabra clave que define a este grupo es PASIÓN por contribuir.... gracias a esto para mi tiene sentido y es un honor hoy ser formadora de Coaches..

Aun no hemos concluido.. nos queda ordenar, dar sentido, concretar proyectos, evaluar y ser evaluados y ... más allá de esto seguir aprendiendo... seguir mejorando....

Mis mejores deseos, a cada una de las personas de esta promoción, para vuestro desarrollo como Coaches...

miércoles, 21 de octubre de 2009

Sueños en los que creer,...


¿Cómo me siento?

Como alguien que de algún modo ve, nota, constata que, un sueño que un día tuvo, hoy está realizándose. En el sueño, que se materializa, ahora concluye una etapa importante que ha sido larga, en ocasiones grande y pesada, aunque en verdad siempre gratificante, y ahora, hoy, noto una sensación casi vertiginosa de transitar entre lo que acaba de terminar y lo que está comenzando ya.


El tiempo se acelera y pide de mí atención a los nuevos acontecimientos que están a punto de suceder, y tengo energía para ejercer esta atención. Y a la vez, mientras todo sucede, me siento invadida por un sentimiento íntimo de descanso, buscando disfrutar de rememorar, como si fueran escenas de una película, diversos componentes de la historia de realización de mi sueño.

El inicio del sueño, el saber que tengo un sueño y apuesto por ello no es para mi del todo consciente. En la medida en que me iba comprometiendo con la realización de las actividades correspondientes que el sueño requería, en esta media me he ido haciendo consciente de estar apostando, creyendo y por lo tanto realizando un sueño.

Yo crecí en un barrio obrero que se estaba construyendo sobre la marcha. Cuando era adolescente me encantaba participar en cualquier tipo de actividad relacionada con la dinámica del barrio. Siempre estaba de reuniones y de actividades y en muchas ocasiones, cuando yo estaba saliendo de casa hacia la actividad del día, de fondo escuchaba la voz de mi padre que me preguntaba: ¿Vas a cambiar el mundo?

Y esta pregunta de mi padre expresada en su particular tono de voz, que no se sabía muy bien si era de orgullo o a lo mejor de burla o ambas cosas, (o pensándolo desde ahora, tal vez solo quería preguntarme ¿A dónde vas?) y, contando con la rebeldía que yo sentía en aquellos tiempos en relación con mi padre y sus ideas del mundo, esta pregunta dio lugar en mi mente a otra pregunta: ¿Y por que no?

No es que yo me sintiera para nada capaz y ni siquiera tuviera la intención de cambiar el mundo, sino que, sobre todo cuando no tenía mucho que hacer, o con mis amigos en el prado o cuando me pasaba tiempo disfrutando de mirar al mar, sin hacer nada, me encantaba jugar, curiosear, fantasear alrededor de la idea de “cambiar el mundo” y fui construyendo nuevas preguntas con todo un elenco de posibles respuestas en mi imaginación:

.................. ¿Qué tendría que suceder para que el mundo cambiara?
.................. ¿Y cambiar para qué, en qué?
.................. ¿Y cambiarlo todo o solo en parte?
.................. ¿Y si en lugar de cambiar solo tuviera que mejorar?
..................
..................
Mi vida se lleno de sucesos y acontecimientos y mientras transcurrían, íntimamente seguía con mi entretenido juego interior de preguntas y respuestas.

En algún momento, y en relación con mis propios acontecimientos, construí una comprensión diáfana del hecho de que uno de los factores más importantes en el error de funcionamiento del mundo se debe al uso que el ser humano hace de si mismo. Esto es así no por intención, sino por desconocimiento.

Creo que sobre todo por mi misma empecé a buscar opciones y respuestas en esta dirección. Y la evidencia me mostraba que esto podía ser solucionable y que, desde luego tenía mucho sentido.

Una cosa lleva a la otra y cuando me fui a dar cuenta estaba claramente involucrada en contribuir, no necesariamente a cambiar, pero si a mejorar el mundo.

Con el tiempo he descubierto que este propósito no es nuevo ni tampoco único. Son muchas las personas que piensan en aportar algo al mundo en términos de mejoras y que lo hacen desde sus competencias, habilidades, profesiones, e incluso su forma de vida.

Mi forma de contribuir iba a consistir en proponer diversas y efectivas maneras de acceder a conocer como funcionamos como seres humanos, potenciando el uso que podemos hacer de nosotros mismos en una dirección de mejorar en relación con uno mismo, en la calidad de las relaciones humanas, y en ejercer una influencia positiva en el entorno.

El plan se concretaba y, al principio estaba tan claro en mi mente que pensé que sería rápido. Pero no, ha sido lento. Parecía que yo lo tenía claro, pero no el resto del mundo. Me he encontrado con que la gran mayoría de las personas no se han parado a pensar en esto. También me he encontrado con personas para las que esta propuesta era su mismo sentir y una inspiración. Es por ellas y sus ejemplos que nunca, y a pesar de los inconvenientes, se ha desvanecido la idea.

Por otro lado para mí ha sido un recorrido lleno de sorpresas. La búsqueda de herramientas, la formación, el diseño de los cursos, la creación de una estructura... No creía que fuera tan complejo e inesperadamente, ha supuesto para mí un desarrollo extraordinario como profesional, como creativa y como persona.





Hoy siento que son muchas más las personas que notan que el cambio se genera a través de un cambio interior, que implica un proceso de responsabilidad y aprendizaje que merece la pena emprender.

Veinte años de trabajo con personas, de formación, de investigación, de resultados, tienen ahora su nombre y su marca propia: Coaching Personal®

Al concluir en estos días con el último módulo de la 1ª edición del curso “Master en Coaching Personal®”, he notado que concluía la etapa del diseño de la formación que me había propuesto. El inicio del diseño de todos los cursos de Coaching Personal fue en el año 2000, coincidiendo con el inicio de mi relación afectiva y laboral con Enric y con nuestro primer curso que fue “Creatividad y Barro”.

Me siento descansada, disfrutona y aunque un poco perezosa aún, animada a seguir.

Quiero expresar mi gratitud a Enric - mi compañero de viaje - clientes, amig@s, soci@s, familiares, terapeutas, formadores, banqueros, coaches, maestros… que me he encontrado por el camino y que forman parte de la realización de este sueño.

viernes, 8 de agosto de 2008

Igualdad y buenos tratos en las Relaciones

Muchas son las historias que escucho y en las que participo a través de mi trabajo que me resultan relevantes, aprendo de ellas y me invitan a reflexionar.

Tal es el caso de la historia de alguien a quien llamaré M., de mujer ,que acudió no hace mucho a mi consulta porque algo le estaba inquietando y sentía que necesitaba ayuda profesional.

El motivo de su inquietud resultó ser el hecho de que observaba de si misma comportamientos inadecuados de su parte en relación con su pareja, que estaban dando lugar al deterioro progresivo de la relación.

M. tenía la sospecha de que esto podría estar relacionado con una relación que vivió tiempo atrás, pero que creía que había dejado una importante huella en su vida. En dicha relación había sido víctima de malos tratos, tanto psicológicos como físicos.

Algo que nunca antes había sucedido en su vida, y de lo que hasta entonces solo había sabido de ello por las noticias.

Aunque los malos tratos fueron evidentes desde el principio y su familia y amigos le aconsejaban terminar con la relación, M., en esos momentos, prefirió apartar a su familia y amigos y se mantuvo en dicha relación durante algunos años.

Finalmente, por si misma, tomó la decisión de romper y, únicamente con libros de auto-ayuda, sin compartirlo con nadie, sin solicitar ayuda, consiguió recuperarse a si misma y continuar con su vida.

Actualmente se sorprende a si misma “tratando mal a su pareja”. Cuando indagamos un poco más sobre esto resulta ser que cualquier pequeño detalle o comentario de él, es tomado por ella como una amenaza, un ataque personal y se produce por su parte una respuesta rápida, de ataque y menosprecio. Teme volver a ser una víctima y algo dentro de si misma le indica que antes de eso es preferible atacar, con lo cuál invierte el proceso.

A ella le sorprendía también que su pareja actual estaba aprendiendo a relacionarse con ella de esta manera, haciéndose cada vez más experto en el tema.

Tanto ella como su pareja proceden de entornos familiares en los que no han existido malos tratos. Ella le describe a él como una persona tranquila y amable y se describe a si misma, antes de “aquella” relación, como un persona con carácter, pero no violenta y/o agresiva.

Por lo tanto creía que había aprendido algo en aquella relación que se estaba trasladando a esta y que además parecía contagioso.


Algo bastante común en las personas que, siendo víctimas de malos tratos, permanecen en esta situación, es su intención y su esperanza última de que el comportamiento agresivo cambie. Cuando son preguntadas por esto reconocen e insisten en que conocen el lado bueno del individuo, “ ….los buenos momentos son muy buenos…”, “..tiene otro lado amable y amoroso…” . Recuperar esto se convierte en una obsesión y llegan a pensar que si le aman e insisten lo suficiente, la persona cambiará.

M. permaneció en una relación perjudicial para ella durante demasiado tiempo también por esta razón, hasta que comprendió que en lugar de cambiar iba a peor y entonces decidió salvarse a si misma.

Y hoy en día, habiendo pasado el tiempo, aún se sentía afectada por esto. Durante nuestra conversación tuvimos cuidado de dejar al protagonista de su experiencia anterior fuera de la escena actual. Fisiológicamente lo situábamos en un rincón lejano de la habitación, siendo alguien a tener en cuenta únicamente como referencia para posibles comprensiones relacionadas con el escenario actual de M.. Esto implicaba, desde luego, que ella no intentaría ni le importaría nada relacionado con él y su cambio o no cambio, para centrarse en su relación actual y lo que realmente quiere y es necesario para mejorar.

Me parece muy importante que una persona que ha sido agredida pueda tener la seguridad física y emocional de la separación, del alejamiento. Y sobre todo que pueda obviar cualquier tipo de responsabilidad o anhelo de tener que hacer nada con ello, salvo el hecho de solucionar su propio problema y poder emprender nuevas posibilidades.

Sin embargo desde la curiosidad profesional y teniendo en cuenta y estando de acuerdo en que los malos tratos son un problema social, y una vez en mi propia intimidad, me pregunto abiertamente ¿Qué pasa con el personaje que hemos dejado en la esquina de la habitación?

Me permito enfocarme en él y lo primero que siento es el riesgo social. Alguien que de manera inconsciente está siendo, como mínimo, un “propagador” de agresividad y violencia.

Temo que si algo no lo para algún día podría llegar a ser el protagonista de las desagradables noticias de violencia de género a las que casi estamos acostumbrados.

Pienso también en el deseo que en su día tuvo M. de cambiarlo, en todo lo que le atrajo de él, en lo que podía vislumbrar, en alguien que por momentos también es capaz de expresar amor.

Y lo veo como a un tipo al parecer destinado a vivir el amor o la intimidad únicamente a través de la falta de respecto y degradación de otro ser humano.

Y me pregunto, ¿Qué opciones reales de cambio tiene esta persona?

A lo largo de mi profesión, en todos los casos que he conocido sobre malos tratos, las personas que los ejercían tenían claramente antecedentes familiares o se habían movido en algún tipo de entorno social que promovía la desigualdad y/o el poder.

Yo misma, cuando era niña, en los años 60/70, recuerdo que en mi entorno era natural escuchar historias de malos tratos, y en el mismo bloque donde vivía había varios ejemplos de familias donde estas prácticas eran habituales.

No es difícil imaginar a niños y niñas aprendiendo inevitablemente, bien sea por acción directa, o por historias ambientales, de los modelos insanos de relación que les rodean, donde con toda facilidad y desparpajo se mezclan el amor, la intimidad, las luchas de poder y la violencia.

Creo reconocer que gran cantidad de estos niños y niñas han conseguido usar los ejemplos para saber lo que no querían y por contraste crear nuevos modelos relacionales que rompen con la tradición de los malos tratos.

Muchas personas se han negado a ejercer en sus relaciones ni de víctimas, ni de verdugos. Creo que el intento de este cambio de tradición es lo que provoca la actual crisis en las relaciones interpersonales, donde se sabe bien lo que no se quiere, y aún se tiene cierta dificultad con crear nuevos modelos…

Aún así se intentan fórmulas, por ejemplo, evitando el exceso de intimidad, aprendiendo a vivir solos, leyendo libros de auto-ayuda, acudiendo a profesionales, etc….

La psicóloga Leonore Walter describe en su libro “Teoría del ciclo de la violencia” (1984) una serie de etapas en las relaciones en las que existen malos tratos:

- Fase de acumulación de tensión
- Fase de explosión violenta
- Fase de “Luna de Miel”
- Escalada de violencia de género

Cualquiera que sea el papel en la situación de agresión (víctima o verdugo), de acuerdo con la experiencia cotidiana de la relación y mucho antes de llegar a una fase final, alguien tendría que notar ciertos síntomas. Este notar y en el mejor de los casos tomar consciencia de la existencia de un problema es lo que puede poner límites.

Creo que la gran cantidad de personas que están consiguiendo romper con la tradición de los malos tratos en algún momento han identificado en si mismos o en sus relaciones los síntomas relacionados. Han tenido que pasar por la confusión de reconocer el problema, pero al mismo tiempo, cada cuál como ha podido, ha puesto los límites a la posible escalada de violencia.

Algo que M. encontraba muy grave en relación con su “ex”, es que no tenía consciencia de que tenía un problema. El no se daba cuenta. La comprensión de esto es lo que realmente la hizo desistir y tomar una decisión firme de apoyo a si misma.

Ella, con su ejemplo y en su piel, ya ha hecho lo posible para que el personaje en cuestión pudiera saber de si mismo que tiene un problema. No resultó. ¿Qué pasará? ¿Necesitará más ejemplos?

¿Cómo socialmente contribuiremos a mostrarle al individuo que tiene un problema? ¿Cómo además hacerle desear la solución?

Creo que socialmente es importante tomar consciencia de que venimos de una cultura basada en la desigualdad y los malos tratos. Nuestros padres ya hicieron mucho por cambiar esto y nosotros seguimos involucrados en ello.

Posiblemente hay mucho que no está en nuestra mano hacer, pero podría ser suficiente la decisión y determinación de al menos, no ser, en ningún caso, un posible transmisor del desigualdad y/o luchas de poder.

Agradezco profundamente a M. la oportunidad de esta reflexión. Ella es consciente de lo que aprendió y ahora también de que es algo que no quiere que se perpetúe en su vida. Ha sido fácil para ella poner la atención y describir con claridad que es lo que realmente sí quiere. Sabe que si aprendió lo que para ella no es natural, ni es deseable, puede aprender también y retomar la dirección de los buenos tratos, el respeto, la calidez y el apoyo mutuo, la confianza, y, desde luego, para si misma un inestimable estado de paz interior.

Coaching Personal Aplicado a las Relaciones Interpersonales

Curso Construir Relaciones

Comienza el 14 de Marzo de 2015

jueves, 24 de abril de 2008

Coaching Personal, más que entrenamiento

Coaching significa entrenamiento. Sin embargo cuando aplicamos esta palabra al servicio de coaching dirigido a personas, ya sea en el ámbito profesional o personal, el término adquiere un significado más amplio.

La persona que está aprendiendo a practicar Coaching adquiere un nivel de conciencia amplificado respecto a su manera habitual de percibir el mundo. Aprende a observarse, a identificar los aspectos subjetivos que influyen en su comportamiento y en su responder ante los acontecimientos y, como consecuencia de este proceso, aumenta su capacidad de elección.

La práctica del coaching se convierte en una manera concreta de crear percepción, buscando como dirección mejorar y desarrollar, adquiriendo responsabilidad sobre asuntos y acontecimientos, y generando nuevas respuestas, opciones y posibilidades de actuación.

El Coaching Personal, como proceso de aprendizaje individual, es una relación acordada de ayuda profesional, dentro de un marco de coaching, que propone orientar y potenciar a las personas, explorando la manera en que organizan los diferentes aspectos de su vida.

Basa su acción en el presupuesto de que las personas disponen en si mismas de los recursos necesarios para realizar mejoras, generar cambios y desarrollarse.


Durante el proceso de Coaching Personal la persona aprende a captar lo que sucede desde diferentes perspectivas. Aprende a adquirir consciencia de su manera de responder ante los acontecimientos. Realiza comprensiones acerca de como funcionamos como seres humanos.

Es un proceso también de descubrir capacidades, de tomar consciencia de los recursos, las posibilidades, el potencial creativo.

En mi experiencia como profesional de la ayuda y formadora me sorprende notar como algunas personas acceden a la introspección, al autoconocimiento con la sensación de que encontrarán algo malo de si mism@s. Por lo general, la sorpresa y el impacto consisten en notar precisamente lo contrario. Es decir, en muchas ocasiones las personas descubren que son y pueden más de lo que piensan que pueden ser y hacer.

Acceder de manera consciente al funcionamiento de procesos personales implica adquirir habilidades y competencias de introspección. La introspección contribuye a mejorar la comunicación con uno mismo y, como beneficio secundario, también con los demás.

Es a través de la reconciliación de diferentes direcciones vitales, del reconocimiento de las propias capacidades y la sensación de ordenamiento y compresión del mundo interno, que la persona puede diseñar nuevas opciones y crear oportunidades.

Las actitudes que se cultivan y se potencian casi inevitablemente en un proceso de Coaching Personal son la curiosidad, flexibilidad, creatividad, consciencia de uno mismo, orientación de las emociones, conexión con los deseos,...



En principio es el Coach mediante diversos formatos de comunicación y aprendizaje quien muestra a la persona aspectos de si misma y después es la persona misma quien adquiere la habilidad de notarse, de observarse, de usar la información que recibe de otros para comprenderse a si misma. La persona aprende a acceder a su modelo personal del mundo de forma responsable.

Y es así como los acontecimientos comienzan a ser usados como oportunidades de autoconocimiento y este a su vez funciona como herramienta de elección, decisión y respuesta.

De tal menara que más allá del contexto de aprendizaje de Coaching (como servicio individual, como cursos de aplicación de coaching o como formación) las personas aprenden a ser conscientes de sus sueños y deseos, a percibir el mundo e interpretarlo desde diferentes perspectivas, y a participar activamente en el proceso de creación de sus propias circunstancias vitales.

Es por lo tanto el Coaching Personal un emprendimiento de aprendizaje que requiere de intención de responsabilidad sobre el proceso personal, adquiriendo habilidades de introspección y autogestión, e invitando a las personas a mejorar desde la comprensión de su modelo personal del mundo.

La comprensión de uno mismo facilita la comprensión de los demás. Notar y entender el funcionamiento de las personas hace posible influir más efectiva y responsablemente.

Actualmente cada vez son más personas las que se dan cuenta de que el cambio y la mejora en los diferentes entornos: la familia, la educación, la pareja, el trabajo, etc… requieren del cambio y la mejora personal.

Es por esto que el Coaching Personal es más que entrenamiento. Es sobre todo una metodología de aprendizaje vital que invita a procesos conscientes de mejora y desarrollo personal.





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martes, 5 de febrero de 2008

RETOS


Cada dos o tres meses convocamos un taller de supervisión dirigido a las personas que han participado en nuestros cursos, con la intención de provocar encuentros, entrenar habilidades, y aplicar lo aprendido sobre casos y ejemplos que forman parte del devenir la vida cotidiana.

El pasado sábado celebramos en Málaga el taller de supervisión que en esta ocasión dedicamos el tema “Retos”.

Nos situamos inicialmente en la experiencia del cambio de ciclos en la vida, en el caso de acontecimiento externos que nos sitúan en el final de una etapa y en el principio de algo nuevo, como por ejemplo: el cambio de casa, de trabajo, de pareja, etc. Es decir, cambios que nos invitan a despedirnos de lo que había sido hasta ahora y por otro lado nos proponen nuevas situaciones, y por tanto también nuevos retos.

Por otro lado aludimos también a los cambios de etapa simbólicos, esos que usamos como fechas señaladas de ciclos en nuestra vida, independientes de los acontecimientos diarios, por ejemplo: el cambio de año, el cumpleaños, los aniversarios, etc… Curiosamente este tipo de “cambio de ciclo” también para muchas personas sugiere cerrar una etapa para iniciar otra, y son también ocasiones que invitan a reflexionar sobre el ciclo que concluye y disponerse como si comenzará algo de nuevo, como si tuviéramos nuevas oportunidades.

Algunas de las preguntas propuestas para iniciar las reflexiones fueron:


¿Cómo te relacionas con los cambios de ciclo, reales y/o simbólicos?

En estas circunstancias, ¿sueles proponerte retos?

Cuando te propones un reto ¿Cómo te motivas?, ¿Cómo te desmotivas?


En la dinámica de estas reflexiones las personas identificaban y reconocían algunos patrones de comportamiento en relación con la manera de relacionarse con los retos.

Para algunos resultaban estimulante, y para otros temidos y no deseables.

Pudimos comprobar en algunos ejemplos el uso de secuencias de Sistemas Representacionales* y los efectos de los mismos. Por ejemplo:

“Me digo: debería de hacer esto.., y siento un nudo en el estómago. Entonces me digo todos los inconvenientes, las dificultades y me voy sintiendo peor y me paralizo. Cuando me doy cuenta de que no lo hago me siento culpable y de nuevo comienza el diálogo…”


“Siento que quiero algo, lo paso por la cabeza, lo veo fuera de mi y me dirijo hacia ello sin dudar…”


“ Soy muy buena con grandes retos, las personas me hacen saber que estoy capacitada para ello, pero tengo uno pequeño, que lo siento en el cuerpo, me digo que lo haré, después siento un bloqueo y dialogo mucho sobre porque no lo hago y vuelvo a sentir el bloqueo y no puedo con ello….”


La aportación de las diferentes experiencias nos permitió comprobar como cada persona tiene formas concretas y particulares de crear disposición hacia los retos. Como es posible identificar dichas formas siguiendo la secuencia de funcionamiento de los sistemas representaciones y como los resultados que obtenemos ante los retos que nos planteamos dependen en gran medida del funcionamiento de esta secuencia.

No hicimos conscientes de los pequeños grandes retos. Esos cambios aparentemente pequeños que por más que lo intentamos una y otra vez, siempre están ahí. Aquellos que para resolverlos nos hacen una y otra vez dar vueltas sobre nosotros mismos hacia una profundidad insospechada.

Aunque el tema podría extenderse mucho y ofrecer muchos ángulos y enfoques de actuación, en esta ocasión pusimos el énfasis en comprobar aspectos de perspectiva, en relación con la disposición hacia el reto.

Es bastante común colocar al reto en una perspectiva de dificultad. Son muchos los retos que superamos en la vida, a los cuáles no les damos importancia e que incluso hemos olvidado. Así que es importante poner el nuevo reto en perspectiva con otros ya superados de igual o mayor dificultad.

Así como recordar a menudo las razones por las que podremos realizarlo, tanto las que nosotros nos decimos a nosotros mismos como las que nos dicen los demás.

Esto crea anclajes de seguridad y genera disposición basada en experiencias reales y recursos personales claramente identificables.

La mente no necesita únicamente comprender, sino también experimentar opciones posibles que ofrezcan alternativas fácilmente elegibles.

Por esto y mediante estímulos visuales y auditivos, conectados ambos con el sentir de la realidad de las experiencias evocadas, y a través del ejemplo de un reto personal, cada cuál experimentó la opción de nuevas perspectivas basadas en traer a la consciencia la capacidad personal y única de superar retos.

Así que hablamos sobre retos, sobre cambios y otras cosas. Nos comunicamos, nos exploramos, nos sentimos y también comimos juntos.


La experiencia ha sido más rica y llena de connotaciones de lo que en este blog soy capaz de relatar. Gracias a todos los que habéis participado en ella, a Enric por organizarla y a mi misma por sentirme tan sorprendentemente inspirada.

* Sistemas Representacionales: Visual, Auditivo, Kinestésico, Olfato, Gusto

viernes, 14 de diciembre de 2007

“El innevitable plan de empresa”

Durante todo el mes de noviembre he dedicado especial atención a mis funciones empresariales.

De las cosas que en la actualidad soy, la que más me ha costado ser, ha sido empresaria.

Mi primer trabajo lo obtuve con 18 años, en Venezuela, en un banco. En aquellos momentos, y en aquellas circunstancias, podría haber realizado una buena carrera en el sector bancario. Pero recuerdo que, cada vez que cobraba mi nómina, pensaba que - no quería estar destinada a ganar únicamente un sueldo fijo el mes - y que por lo tanto prefería otras opciones como realizar algún tipo de negocio. Recuerdo muy bien que tomé esta decisión.

Regresé a España y, aunque desde entonces, toda mi vida laboral ha sido por cuenta propia, nunca, hasta hace muy poco, me había reconocido como emprendedora y siempre, en la medida de lo posible, he evitado ejercer como empresaria.

Ahora, cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que mi mayor dificultad ha sido la re-educación de mi mentalidad.

Nací, crecí y me eduqué en un barrio obrero. Entre otras cosas esto generó en mí, casi sin querer, prejuicios básicos en relación con la clase empresarial.


En ocasiones he tenido socias cuya tradición familiar ha sido de emprendedores. La diferencia de mentalidad entre ellas y yo era considerable y desde luego fueron ellas las que crearon por mi, cada cuál a su manera, estructura empresarial.

Mi mente durante mucho tiempo se ha negado a pensar como empresaria porque desde luego desconocía las ventajas, la efectividad y el placer de hacerlo.

También desconocía algo tan básico como el “cómo” hacerlo.

Desde hace un par de años que, dándome cuenta de mi dificultad, he acudido a cursos y reuniones de índole empresarial, que me ha servido para captar el lenguaje y notar como otros conducen sus negocios y de que manera piensan.


Las comprensiones que he ido realizando son evidentes para cualquier persona que se mueva en el mundo empresarial. Y sin embargo para mí han sido muy significativas. Por ejemplo el hecho natural de que cualquier proyecto para su realización necesita financiación. Y también el hecho repetitivo de que dicha financiación se obtiene a través de un plan de empresa.

Cuando al principio escuchaba hablar sobre el plan de empresa, pensaba que únicamente era un protocolo para obtener financiación.

Después escuché a varios expertos contar que el plan era, además, una manera de ayudarte a conocer tu empresa, a organizar tus objetivos, a comprobar la viabilidad de tu negocio, etc…

Lo cierto es que, desde hace un año, cualquiera que haya sido la manera en que se nos ocurría desarrollar nuestro proyecto, siempre nos hemos topado con el hecho inevitable de tener que realizar un plan de empresa.

Ha sido difícil tomar la decisión de dedicar “tanto” tiempo para elaborar un plan de empresa. Pero era la única manera de conseguir la concentración necesaria para pensar en cosas en las que no había pensado nunca y responder a preguntas que creía que no sabría responder…


Así que, por fin hemos realizado un plan y sorprendentemente para mí, ha supuesto una experiencia extraordinaria.

Es difícil de explicar lo que ha ocurrido. Mi mentalidad ha cambiado y se ha reeducado. He podido ver nuestro proyecto no únicamente desde la perspectiva de la ideología y la aplicabilidad, sino también desde su funcionamiento en términos empresariales: mercado, segmentos, marketing, producto, informe financiero, activos, pasivos, balances, etc, etc…

Curiosamente, el uso y la comprensión de esta terminología a mi misma me ha informado de la viabilidad de nuestro proyecto, claramente, sin confusión. He pensado para 4 años y me he dado cuenta de que, después de esos 4 años volveré a pensar, y para entonces estaré deseando hacerlo.

Creo que a través del plan he podido obtener el sentimiento de seguridad que desde hace mucho tiempo estaba necesitando. Y este sentimiento se genera porque el plan me ha proporcionado una visión global del desarrollo de nuestro proyecto.

Actúa como marco de referencia para interpretar los diversos sucesos que se irán dando, obteniendo tiempo de respuesta, previsión de variantes, e incluso, opciones disponibles para el peor de los casos.

Siento que responder a las preguntas del plan me ha entrenado en percibir el mundo desde el prisma empresarial. Y creo entender que, este es el prisma desde el cuál los proyectos se hacen realizables.

Así que, me ha gustado la experiencia y me siento reconciliada, e incluso agradecida, al modelo empresarial.

Ahora puedo disfrutar más, haciendo lo que más me gusta hacer: sesiones, diseñar cursos, formar, escribir…..

Y desde luego, pienso disfrutar también dirigiendo CoachCreativo… mejorando servicios, ofreciendo novedades, creando equipo, y en definitiva, haciendo que, algo que merece la pena, exista y se desarrolle en el mundo.




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